La Confluencia denuncia el trato vejatorio que reciben las limpiadoras del Activa Club

La empresa las fuerza a limpiar los vestuarios masculinos mientras los usuarios
hacen uso de los mismos y está sancionando, con suspensiones de empleo y sueldo e incluso con el despido, a las empleadas que piden poder desarrollar su trabajo desde las elementales condiciones de dignidad y seguridad así como desde el respeto a la privacidad de los usuarios.

Las responsables de recursos humanos de la empresa, que entienden perfectamente lo poco razonable que sería que fueran hombres quienes invadiesen el vestuario femenino con las usuarias cambiándose o duchándose, fuerzan a las trabajadoras a hacerlo en el vestuario masculino, empujándolas a trabajar en un incómodo contexto en el que no faltan las escenas de mal gusto por parte de algunos usuarios.

La Confluencia de Izquierda Unida y Ganemos Jerez presentará el próximo Pleno del Ayuntamiento de Jerez una proposición con objeto de instar a la empresa Activa Club a retirar las sanciones de suspensión de empleo y sueldo a sus trabajadoras, a readmitir a la trabajadora despedida y a cesar en sus políticas de personal coactivas, machistas y retrógradas así como a respetar el Estatuto de los Trabajadores y las Trabajadoras, así como a poner los medios para evitar, que tanto a sus trabajadores y trabajadoras como a las personas que hacen uso de sus vestuarios tengan que soportar situaciones incómodas como las descritas.

La coalición de izquierdas denuncia que, durante este verano, la empresa ha sancionado a cuatro empleadas, suspendiéndolas de empleo y sueldo, por defender una reivindicación tan razonable como la de poder desarrollar las tareas de limpieza en el vestuario masculino sin que en él coincidan hombres duchándose, cambiándose o, incluso, haciendo sus necesidades.

Denunciado este hecho por el sindicato UGT y advertida por la Inspección de Trabajo de lo intolerable de la situación, lejos de dar marcha atrás en sus prácticas coactivas, retrógradas y machistas, la empresa ha empezado a amenazar a sus trabajadoras con el despido, llegando a ejecutar el primero de ellos, curiosamente el de la única trabajadora que, en virtud de la información de la que disponía la empresa, no estaba sindicada.

Las responsables de recursos humanos de la empresa, que según denuncia la representación sindical, no cuenta con el preceptivo Plan de Igualdad, entienden perfectamente lo poco razonable que sería que fueran hombres quienes invadiesen el vestuario femenino con las usuarias cambiándose o duchándose, fuerzan a las trabajadoras a hacerlo en el vestuario masculino, empujándolas a trabajar en un incómodo contexto en el que no faltan las escenas de mal gusto por parte de algunos usuarios, lo cual pone de manifiesto una clara discriminación por cuestión de género.

A juicio de Kika González, “la política de recursos humanos de esta empresa, al menos en Jerez, coaccionando, amenazando e imponiendo sanciones a las trabajadoras que intentan hacer valer sus derechos, es propia de otro tiempo y parece ajena a la evolución del marco de las relaciones laborales así como a los avances conquistados en materia de igualdad durante los últimos años.”

Del mismo modo, Raúl Ruiz-Berdejo añade que “haremos lo que tengamos que hacer en defensa de los más elementales derechos de esas trabajadoras frente a empresas como ésta que se creen en disposición de pisotear los más elementales derechos laborales de sus empleadas y se niegan a respetar las más básicas condiciones de igualdad entre hombres y mujeres”.


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